Detectores Electroquímicos en sistemas de protección contra incendios
La detección temprana es un factor crítico en la protección contra incendios y emergencias químicas. En entornos donde se manipulan sustancias como gases tóxicos o inflamables, los detectores electroquímicos son una solución para identificar riesgos rápida y fiablemente.
¿Qué son los detectores electroquímicos?
Los detectores electroquímicos son dispositivos diseñados para detectar gases mediante una reacción química controlada que ocurre en una celda electroquímica.
Cuando el gas objetivo entra en contacto con el sensor, se produce una reacción de oxidación o reducción que genera una corriente eléctrica proporcional a la concentración detectada.
Estos equipos destacan por:
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Alta sensibilidad y selectividad.
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Capacidad de medir concentraciones muy bajas (ppm).
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Respuesta rápida y precisa.
Aplicaciones en seguridad contra incendios
En sistemas de protección contra incendios, los detectores electroquímicos no detectan directamente humo o calor, sino gases tóxicos o precursores de incendios, lo que permite anticiparse a la emergencia.
Algunas aplicaciones habituales:
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Amoníaco (NH₃) en sistemas de refrigeración industrial (UNE-EN 378).
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Monóxido de carbono (CO) en garajes, túneles y salas de calderas (UNE 23300).
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Cloro (Cl₂), dióxido de azufre (SO₂), óxidos de nitrógeno (NOx) en plantas químicas.
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Hidrógeno (H₂) en baterías y centros de almacenamiento de energía.
Integración en los sistemas contra incendios
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Detección multigás: permiten monitorizar varios compuestos a la vez, integrándose en sistemas de detección de incendio y alarma (SDCI).
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Interconexión con sistemas de supresión: su señal puede activar ventilación mecánica de emergencia, sistemas de agua nebulizada o inertización.
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Protocolos de evacuación: las alarmas se diferencian entre fuga de gas y fuego, facilitando la aplicación de planes de autoprotección (RD 393/2007).
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Normativas aplicables:
Ventajas de los detectores electroquímicos
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Precisión en la detección de gases tóxicos o inflamables.
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Bajo consumo energético.
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Facilidad de integración con sistemas centralizados.
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Amplio rango de aplicaciones industriales.
Limitaciones a considerar
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Vida útil limitada del sensor (normalmente 2 a 5 años).
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Requieren calibración periódica para mantener su fiabilidad.
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Sensibles a factores ambientales como humedad y temperatura.
Conclusión
Los detectores electroquímicos son una herramienta esencial para reforzar la seguridad en instalaciones con riesgo químico o potencial de incendio.
Su integración en los sistemas de protección contra incendios permite una respuesta temprana, incrementa la seguridad de las personas y asegura la continuidad operativa.
En A2J diseñamos soluciones avanzadas de detección y alarma, incorporando tecnología electroquímica adaptada a las necesidades de cada cliente y cumpliendo con los estándares internacionales de seguridad.

UNE-EN 50291: Detectores de monóxido de carbono en locales domésticos

